En Extremadura se ha planteado construir una refinería de petróleo, y ya es un lugar común en la región el afirmar la poca o nula transparencia que ha transmitido el Gobierno autonómico en torno a este tema.

Lo primero que chirría en todo esto es precisamente el desfase entre la relevancia económica del proyecto y la pobrísima información que se ha dado a los ciudadanos acerca de sus promotores, finalidades y consecuencias sociales y medioambientales.

Por ejemplo, ¿es malo saber que el sobrino y heredero de Alfonso Gallardo –principal promotor del proyecto- es Francisco Fuentes Gallardo? Fuentes Gallardo, el sobrino, es senador del PSOE por nuestra Comunidad Autónoma, Secretario General del PSOE de Badajoz y diputado en la Asamblea de Extremadura, por el
PSOE.

Tampoco es malo saber que este empresario, Alfonso Gallardo, es el más subvencionado por la Junta de Extremadura, incluso recibe subvenciones como PYME. ¿Es una siderurgia o una cementera una Pyme?

El ciudadano Gallardo dicen que es un enamorado de Extremadura, pero también hay que decir que los suelos más contaminados de Extremadura son precisamente los que soportan la siderúrgica que este amante mantiene funcionando en la provincia de Badajoz. (Ministerio de Medio Ambiente, mayo de 2004, "REGISTRO ESTATAL DE EMISIONES Y FUENTES CONTAMINANTES.)

El ciudadano Alfonso Gallardo peca además de cierto machismo, pues entre sus más de mil empleados apenas hay dos o tres mujeres contratadas; choca esto con el apoyo personal y directo que el presidente Ibarra le brinda a este empresario, y chirría aún más por tratarse de un dirigente socialista.

Algún dato más, existe una plataforma de apoyo a la refinería, creada después de que apareciera la Plataforma Ciudadana Refinería No. El día de su presentación ante los medios, uno de sus miembros destacados afirmó que “ya está bien de aire limpio, de aguas puras y de casas blancas, y vamos a empezar a meter dinero en nuestras casas”; a esta plataforma parece importarle un comino lo que la refinería pueda llevarse por delante con tal de ganar dinero rápidamente, a costa incluso de lo más emblemático de Extremadura y que aparece en nuestro himno.

La Plataforma Ciudadana “Refinería No” lleva trabajando más de un año acosada hasta la represión por la Delegada del Gobierno y se ha convertido en un símbolo de movilización de la sociedad civil extremeña. Extremadura está viviendo un déficit democrático que miles de ciudadanos denunciamos, y la imposición política de una
refinería sobre una riquísima comarca vitícola no puede ser ya otra cosa que la degeneración de veintitrés años de poder con todas las redes clientelares que este tiempo ha instaurado.

Hay otras formas sostenibles de industrializar esta región mucho más acordes con su inigualable patrimonio natural. Es mucho lo que nos jugamos TODOS.